Cai Guo-Qiang – El artista que hace de la pólvora una obra de arte

Así de primeras y leyendo el título, algunos podrían pensar que se trata de un cuento chino, y nunca mejor dicho, Cai Guo-Qiang, uno de los artistas chinos más galardonados en la última década, confiesa que “su pincel es una mecha, y su paleta, un puñado de pólvora”.

Conocido entre cosas, por ser el director visual y de efectos especiales en los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008, vuelve de nuevo a dedicarse, a una de sus grandes pasiones, la pintura, innovando y explorando las múltiples posibilidades que tiene la pólvora como material pictórico.

Y así, como lo están leyendo, con obras realizadas con pólvora quemada sobre lienzo, nos lo hará llegar con una exposición que tendrá lugar en el Museo del Prado, y que lleva por título El espíritu de la pintura. Cai Guo-Qiang en el Prado, que abrirá las puertas al público este próximo 25 de octubre, y estará vigente hasta el 4 de marzo de 2018, cuando se clausure.

Un total de 22 obras serán exhibidas en el Edificio de los Jerónimos, en las salas C y D, a través de las cuales, el artista, siempre interesado por la tradición artística europea, y por muchos de los maestros que hoy día están representados en el Museo del Prado, como Rubens, Tiziano, Goya, Velázquez, pero sobre todo el Greco, por el que siente una verdadera admiración, Qiang dice meditar sobre aquellas cualidades que vienen a definir el arte de sus predecesores.

Será este un evento importante, dado que es la primera vez que el Museo del Prado expone la obra de un autor vivo, un hecho único que nunca antes se ha dado en la pinacoteca madrileña, pues así lo ha confirmado su director, Miguel Falomir.

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Cai Guo-Qiang y un taller particular

De las 22 obras que integrarán la muestra, ocho estarán realizadas en Madrid, su taller, el mítico Salón de Reinos, el mismo que antaño albergó algunas de las mejores obras de la corte española en tiempos de Felipe IV, hoy, a la espera del proyecto de rehabilitación liderado por Norman Foster.

Allí, y bajo la atenta mirada de un grupo de voluntarios, periodistas y cámaras, los que posteriormente se han encargado de poder hacernos partícipe de una cosa que suele ser poco común, como es el proceso creativo de trabajo hasta llegar a una obra de arte, Cai Guo-Qiang, ha terminado explicando de dónde le viene esa pasión por utilizar un material en sus lienzos, como es la pólvora.

La pólvora se inventó en China, pero no con la intención de la que todo el mundo se cree que fue inventada, es decir, con fines bélicos para aplicarla en las guerras, todo lo contrario, estaba pensada para la búsqueda de una medicina, que propiciase la vida eterna, y eso mismo es lo que yo busco en mis creaciones”

El proceso, que lo ha mostrado con la creación de una de las obras que integraran la exposición, El Alquimista, consiste en sobreponer sobre el óleo extendido en el suelo, las figuras que quiere representar, silueteadas en cartones, sobre estos, esparce los distintos tipos de pólvora y en diferentes cantidades, que son las que le harán conseguir unos colores y efectos determinados. Posteriormente, y antes de preparar la mecha para dar rienda suelta a su creación, coloca un bastidor sobre el lienzo a modo de contrapeso, y ladrillos siempre y cuando sea necesario, para hacer presión, y finalmente lo hace explotar.

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Obras explosivas

El Alquimista, un tema que representa un león verde intentando devorar el sol amarillo, haciendo alusión a esa persecución de la espiritualidad que reside en cada una de sus composiciones, Oriente y Occidente, la primera obra en realizó, aquí en Madrid, y con la que intenta reabrir un diálogo entre ambas culturas, y el Día y la Noche en Toledo, serán algunas de las obras que se podrán ver en esta exposición.

Con esta última, Cai ha querido rendirle un claro homenaje a su tan admirado pintor, el Greco, para ello viajó hasta Toledo, allí, quedó maravillado por esos cambios de luces que da el amanecer y el atardecer, trasladando eso mismo a su obra.

Lo más difícil a la hora de llevar a cabo en sus obras, no está en su poder, aclaraba el artista, “existe una contradicción en mis lienzos, y es que yo controlo mi creación, es decir, lo que yo represento, aquello que busco, pero existe el azar, lo que no sabes que pasará cuando este explote, esa es mi pasión, ese es mi arte, cuando es la fuerza de la naturaleza quien decide el destino final de mi obra”.

Su estancia madrileña tendrá fin el día 23 de octubre, que será cuando tenga lugar la última de sus obras, un enorme mural de 18 metros, que es la que da el título a la exposición El espíritu de la Pintura, y con el que pretende explicar a modo de resumen, todos los conocimientos adquiridos sobre el Prado, poniéndolo en diálogo con los grandes maestros como Tiziano, Goya, Rubens o Velázquez.

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En cada obra, el artista ha utilizado un máximo de cinco kilogramos de pólvora, pólvora además que proviene de Valencia. Todo eso quedará reflejado en un documental, dirigido por la cineasta Isabel Coixet, la encargada de plasmar ese proceso creativo que Cai ha seguido en sus obras.

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