Rosario Weiss, más que una discípula de Goya, en la Biblioteca Nacional

Ser la ahijada de Goya, debía de ser una carga difícil de sobrellevar para una joven muchacha, y la vez que talentosa artista, siempre a la sombra de uno de los grandes maestros de la pintura, el mismo que le enseñó a escribir y a dibujar.

Sin embargo, y en tiempo donde además la hegemonía masculina estaba a la orden del día, Rosario Weiss, fue una de las pocas mujeres en ingresar como académica de mérito por la Pintura de Historia, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, pero la cosa no queda ahí, y es justo dos años después, en 1842, se convertía en la profesora de dibujo de la futura reina Isabel II.

Hoy día, Rosario Weiss, es considerada una dibujante excepcional, pero a pesar de todo sigue siendo una gran desconocida para el público, es más, hará apenas dos años, y gracias al Museo Lázaro Galdiano, que realizó una exposición monográfica de sus fondos, la dio a conocer, y desde entonces, se ha seguido investigando sobre la misma, siendo posible trazar el relato completo de su trayectoria profesional.

Y eso mismo, es lo que podrán ver hasta el próximo 22 de abril, en la Sala Hipóstila de la Biblioteca Nacional de España, con una muestra sobre los dibujos de esta ejemplar artista, comisariada por Carlos Sánchez Díez, del departamento de conservación del Museo Lázaro, con piezas procedentes de la BNE, el Museo del Prado, el Museo del Romanticismo, de la Bibliothéque municipale de Burdeos, y por supuesto la Fundación Lázaro, junto con algunas otras obras que han prestado colecciones privadas.

Perfilaba dibujos realizados por Goya

Como ya nos hemos referido anteriormente, la Biblioteca Nacional ha querido destacar con una exposición, en esta ocasión, de una mujer artista, Rosario Weiss, (Madrid, 1814-1843), quien contaba con un prodigioso dominio del dibujo, en una época nada propicia para que las mujeres prosperasen en el mundo del arte, ni aun habiendo tenido de maestro a uno de los grandes pintores de finales del siglo XVIII, principios del XIX, como lo fue Francisco de Goya y Lucientes.

Y lo hace con una muestra, de más de un centenar de obras, en la que se revisa toda su producción, no solo a través de dibujos, sino también de pinturas, litografías, documentos, muchos de ellos inéditos, como el catálogo razonado de sus obras que ha cedido el Centro de Estudios Europa Hispánica, que incluye un estudio biográfico y artístico de la artista en el que se contextualiza su producción. En él se estudian no sólo las obras, dibujos y estampas, conservadas, sino también aquellas no localizadas de las que se tiene constancia.

Os llamará la atención los diferentes retratos sobre Goya, Ramón Mesonero Romanos, El marqués de Benalúa, Guillermo Weiss, una veintena de litografías, como El Genio de la Libertad, Zorrilla, Espronceda, así como algunas pinturas como la de los Duques de San Fernando o Ángel Custodio, y algún que otro paisaje.

Pero lo más llamativo, es sin duda, aquellos primeros dibujos a lápiz y en papel, en los que Rosario, con apenas 7 años, terminaba perfilando tras Goya haberlos esbozado, y otros que ella misma terminaba, copiaba o escribía con algunas letras, varios ejemplos de este tipo podrán ver en la exposición en los dibujos titulados Mendigo o Hay ay qe me canso.

2. Rosario Weiss - Rosario Weiss, más que una discípula de Goya, en la Biblioteca Nacional
Francisco de Goya y Rosario Weiss. Hay ay q.e me canso. Biblioteca Nacional de España.

En el Liceo Artístico y Literato

Rosario Weiss, era la hija de Leocadia Zorrilla, la ama de llaves de Goya, y con la que acabaría teniendo una relación sentimental, de ahí, los ciertos rumores que corrían sobre su presunta paternidad, más aún, cuando el artista se refería a ella como “mi Rosario”, sea verdad o no, lo que si es cierto es que fue quien la inició y despertó en ella su pasión por el dibujo.

Ambas entraron en la vida del aragonés en 1820, juntos vivieron en Madrid en la Quinta del Sordo, hasta 1824 y posteriormente en Burdeos, donde Weiss entraría y con 11 años, en la escuela pública de dibujo que Pierre Lacour dirigía, y con quien aprendió a realizar esbozos de trazos precisos, sutiles y limpios, muy cercanos al estilo de Ingres, quien imperaba por entonces en Francia.

Tras su regreso a Madrid, en 1833, la artista cosechó un notable reconocimiento, hecho que le valió para ingresar como académica de mérito en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y dos años más tarde, ser nombrada maestra de dibujo de la futura Isabel II y de su hermana, la infanta Luisa Fernanda, y de las cuales también podrán ver algunos bocetos.

Muy aficionada a la música, también formó parte y como socia del ambiente liberal y culto del Liceo Artístico y Literato, codeándose con Larra, Ramón Mesonero Romano, Espronceda, Zorrilla… a los que retrató.  

Sin embargo, la vida de Rosario se vio truncada a causa del cólera a la edad de 29 años, como consta en el certificado médico también presente en la exposición, una exposición, con la que se ha querido demostrar, que lejos de imitar el estilo de su maestro, acabó teniendo el suyo propio… porque Rosario Weiss fue mucho más que la discípula de Goya.

3. Rosario Weiss - Rosario Weiss, más que una discípula de Goya, en la Biblioteca Nacional
Ramón Mesonero

 

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