Se restaura frente al público la obra Ciencia y Caridad de Pablo Picasso

En 1955, en una conferencia que Salvador Dalí dio en la Sorbona de París, mostró una fotografía de una enorme pintura, y minutos después, preguntaba a sus asistentes si sabían de que se trataba la obra y su autoría, tras unos instantes, aclaró “Es igual que el Guernica. Los dos cuadros son sentimentales y del mismo autor”. La fotografía era en cuestión, la pintura de Ciencia y Caridad, la obra que cierra la etapa de juventud de Pablo Ruiz Picasso cuando apenas contaba con tan solo 15 años.

El óleo representa a una mujer postrada en la cama, recibiendo la visita de un médico que le toma las pulsaciones (ciencia), y la de una monja con un niño en brazos que le ofrece una taza de caldo (la caridad).

Pintada en el edificio número 4 de la barcelonesa calle de la Plata, donde su padre José Ruiz, alquilara el que fue su primer taller de pintura en la ciudad, se supo que fue un empeño de este para conseguir que su hijo fuera un pintor de fama, y ni tanto, porque le valió una Mención Honorífica en la Exposición General de Bellas Artes de Madrid en 1897, y la Medalla de Oro en la Exposición Provincial de Málaga de ese mismo año, marcando así un punto de inflexión en la vida del pintor, al abandonar a partir de entonces, aquellas líneas dictadas por la Escuela de Dibujo, para empezar a buscar ya su propio camino.

Hoy, la obra, una de las piezas emblemáticas del Museo Picasso de Barcelona, está siendo restaurada en la misma sala donde se expone habitualmente, frente a la atónita mirada del público, una actividad con la que se ha querido rememorar la celebración de su 120º aniversario, y que estará hasta el próximo 24 de diciembre.

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Labores de restauración

En 1970, Picasso dona la obra al museo, pero antes de que fuera expuesta tuvo que ser restaurada por primera vez, al existir en algunas partes pérdidas de pinturas, un hecho causado al haber estado durante medio siglo en la casa familiar ubicada en el Paseo de Gracia, sin bastidor, como si fuera un tapiz.

En 2010, la pintura fue objeto de un exhaustivo trabajo de investigación, en él se descubrieron numerosos hechos, entre ellos, que no pudo ser pintada en dos semanas, como se había dicho hasta entonces, y que, por lo tanto y con toda seguridad se realizaría a finales de 1986, que no 1987, porque según explicó Reyes Jiménez, jefa del departamento de Restauración y Conservación Preventiva del museo “el blanco de plomo que Picasso utilizó en la pintura, es un pigmento que tarda mucho en secarse, de modo que si hubiera estado pintada en 1897, no habría dado tiempo a que se sacara antes de exponerse en Madrid”.

Gracias también a las imágenes captadas en luz visible, ultravioleta e infrarrojas, se ha podido ver como la cara del médico, para la que se dice que tomo de modelo a su padre, así como la del bebe, no le dieron ningún tipo de problemas, mientras que el de la mujer enferma la repintó y retocó continuamente. También, como cambió algunos de los colores, como la sabana blanca que cubre a la enferma, por una colcha de color ocre.

Ahora, en los trabajos de restauración, están sirviendo de ayuda seis de los ocho esbozos que el malagueño realizo previos a la pintura, lo que ha permitido ver las diferentes variaciones compositivas y dificultades que tuvo a la hora de aplicar el óleo sobre la tela, al rectificar mucho de los gestos de las figuras, así como su ubicación.

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Boceto Ciencia y Caridad - Se restaura frente al público la obra Ciencia y Caridad de Pablo Picasso

Viajará hasta París

Para llevar a cabo dicha restauración, la pintura se ha desmontado de su marco y un equipo de restauradores se han instalado en la sala donde se expone, para que el público sea participe de del proceso de limpieza, que estará hasta el 24 de diciembre.

A día de hoy, ya se han realizado 12 pequeñas catas, vislumbrándose así los primeros colores, muchos más claros, y en medio de esta tarea, se espera desvelar, y quizás puede que alguno de los visitantes lo viva en directo, la firma del artista que hasta ahora permanece oculta. “Sabemos que oscila entre los 20 – 30 centímetros, pues por esta época el joven artista firmaba como `P. Ruiz Picasso’ o ‘P R Picasso’, y que se encuentra bajo la zona oscura de la parte inferior izquierda, pero no el estado de conservación en el que se encuentra”, explicaba así Reyes Jiménez.

Terminada la limpieza, la obra se trasladará al taller de restauración del museo donde se llevará a cabo la fijación de la capa pictórica, prevista entre el 8 de enero y 13 de febrero, mientras que, para el retoque de color, volverá de nueva a la sala, dándose por terminado todo el proceso a finales del mes de mayo.

Finalmente, y tras un breve periodo de presentación, en septiembre de 2018, la obra viajará hasta París, para participar en la exposición Chefs-d’oeuvre (Obras maestras) del Museo Picasso de esta ciudad, en la que habrá una única sala consagrada a esta pintura, una radiografía de la misma, los seis estudios preparatorios y el retrato El padre del artista.

Será esta la segunda vez que la pintura viaje, ya que solo hasta ahora lo había hecho en 1980, para ir al MoMa de Nueva York, cuando el museo le dedicó una gran retrospectiva al artista.

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