La Galería Española de Luis Felipe I de Francia en el Louvre

Si existe un acontecimiento importante en la historia del coleccionismo, y por ende de la difusión del arte español, ese es cuando el 7 de enero de 1838, abría sus puertas al público, la Galería Española del Rey Luis Felipe I de Francia en el Museo del Louvre.

Desde 1830 Luis Felipe I reinaba en Francia, casado con María Amelia de Nápoles, sobrina de Carlos IV, se podía decir que, la España de los Borbones y Francia, estaban unidas desde el siglo XVIII en el ámbito político y cultural, sin embargo, había una parte que desconocían los franceses, y esa era la casi inexistencia de la pintura española del siglo de oro en su país, exceptuando aquellos expolios de guerra, siendo el más célebre de todos, el del Mariscal Soult, quién con sus más de 100 lienzos procedentes de la escuela española, dejaban entrever la importancia del arte religioso del estado español.

España, por aquellos entonces estaba de moda, alcanzando su máximo apogeo el hispanismo de los escritores románticos, así como los viajes pintorescos, que cada vez eran más numerosos fomentando nuevos intereses y despertando la curiosidad de muchos literatos y artistas.

Será en este contexto cuando el rey francés, siendo consciente de que ni en el Louvre, y en general en las colecciones francesas, no existía representación alguna de la pintura española, decida crear su propia galería con obras procedentes del país vecino, aun cuando, sus biógrafos, recordaban su notable incultura artística, intentando remediar esas críticas, con algunos paseos que realizaba por las salas del Louvre.

El viaje a España del barón Taylor y el pintor Dauzats

El rey Luis Felipe en su deseo de querer hacerse con una amplia colección de pintura española, envía a dos emisarios, allá por el año 1835, a España. Se trataban del Barón Isidoro Taylor, por aquel entonces, Comisario Real del Teatro Francés, y el pintor Adriano Dauzats, su misión, comprar toda obra ya fuera pictórica, escultórica, mobiliar, importante que vieran.

Las condiciones para llevar a cabo dicha labor, no pudieron ser mejores, teniéndolas todas a su favor, y esa era la situación política española, sumida en plena Guerra Carlista. Esa guerra tuvo graves consecuencias como fue entre otras cosas, la desamortización de Mendizábal, con esas incautaciones de bienes, la mayoría procedentes de la Iglesia, así como de las familias aristocráticas, y su venta masiva; el éxito estaba asegurado.

Dicho viaje duró 18 meses, desde noviembre de 1835 hasta abril de 1837, y según las cuentas de la Casa del Rey, hoy conservadas en los Archivos Nacionales de París, la compra de las obras llego a costar en su totalidad 1.275.489 francos. Todas ellas fueron compradas de manera legal, muchas veces con la complicidad de directores de museos, marchantes, coleccionistas, entre los que se encontraba Francisco Javier Goya, que vendió al barón ocho lienzos de su padre.

Con todos los cuadros ya reunidos, otras de las cosas que tuvieron que tener en cuenta fue una ley de patrimonio decretada por Mendizábal, informando de la prohibición para exportar obras de arte, cerrando a su vez todas las fronteras, incluida la pirenaica. El riesgo hubiera sido brutal porque de haberse dado cuenta todas las pinturas se las hubieran incautados, sin embargo, una vez más, los franceses se salieron con la suya, pues aprovechando su red de estaciones navales, hicieron que se enviasen por vía marítima.

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La Galería Española en el Louvre

Entre abril de 1837, que es cuando finaliza la emisión, y enero de 1838, cuando tiene lugar la inauguración del Museo Español, un total de 455 obras españolas, y más de 20 lienzos atribuidos a artistas holandeses, flamencos y alemanes, 28 a italianos y dos a un inglés, Tierce, así como 13 dibujos y grabados, una serie de esculturas, moldes de yeso ( la mayoría de la Alhambra), muebles ( de estilo gótico o filipino colonial), objetos de vidrio, cerámica, porcelana…fueron inventariados, catalogados y preparados para ser expuestos en varias de las salas del Museo del Louvre.

El inventario y los catálogos fueron redactados por el propio barón Taylor, quien, a pesar de tener una enorme cultura, y contar con amistades españolas que le ayudaron a elaborarlo, se permitió estar posesión y atribuir pinturas anónimas a pintores conocidos, pues así lo han demostrado posteriormente los documentos.

En la Galería española, ochenta artistas se repartían la autoría de las 455 obras, que comprendían desde finales del siglo XV hasta el siglo XIX. Entre ellos, Pedro de Córdoba, los hermanos Ribalta, Carducho, Roelas, Pacheco, Alonso Cano, Ribera, Murillo, Velázquez, Valdés Leal, Zurbarán, Francisco de Goya, Sánchez Coello, Pablo de Céspedes, Genaro Pérez Villamil, Luis de Vargas, Villegas Marmolejo, el Greco… son algunos de los pintores más importantes que podíamos encontrarnos en este museo.

Cinco enormes salas fueron ocupadas para dar cabida a tantísimas obras, siendo algunas únicamente ocupada por los grandes artistas como Zurbarán, Murillo, Velázquez… eso sí, las pinturas carecían de un rigor museográfico tal y como lo entendemos ahora, pues la costumbre de la época, era cubrir las paredes con los lienzos desde el suelo hasta el techo, careciendo además de una iluminación suficiente para la adecuada visión, pasando de eso modo muchas obras maestras totalmente desapercibidas por el espectador.

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El impacto en la sociedad francesa

La inauguración de la Galería fue un hecho muy importante, sobre todo para el arte español, que bien podríamos resumir a dos aspectos, el primero de ellos, es el hecho de haber dado a conocer la pintura española en Europa con un significado de escuela, y es que, hasta el momento, podríamos decir que se hablaba de escuela francesa, escuela flamenca, escuela italiana, pero no de la española, gracias a ello, pudieron descubrir, en el caso de pintores como Ribera, porque era conocido como el Españoleto, pues siempre se le había considerado un artista italiano.

Por mucho que todas estas cosas os puedan sonar a calumnia, es cierto, la obra de Velázquez no se conocía, porque era muy pequeña y la mayoría no había salido de las colecciones reales, figuras como el Greco, Alonso Cano, Murillo… les pasaba lo mismo, se desconocían por completo, siendo ahora cuando los franceses empiecen a descubrir esa aportación, el estilo y la personalidad de la escuela española.

En segundo lugar, la presencia de la pintura española significó mucho para los artistas franceses, dejándose influenciar por esas obras, y así lo hicieron artistas como Manet, Courbet…

Lo lamentable de todo esto, sobre todos para nosotros, los españoles, y también para Francia, es que la Galería Española del Luis Felipe  tan solo estuvo vigente durante 10 años, pues con la Revolución de 1848, y por consecuente la caída de la monarquía de julio, el rey acabó destronado, clausurándose la galería y diluyéndose la colección, siendo la mayoría de las pinturas compradas en Londres, en pública subasta, en el año 1853, acabando muchas de ellas en manos de coleccionistas ingleses. Este hecho, nos puede servir para entender porque museos como National Gallery de Londres, tiene tantas grandes obras maestras españolas.

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La verdadera identidad de las pinturas españolas

Ya dijimos en su momento que el barón Taylor atribuyó pinturas a grandes maestros sin estas serlas, de ahí, que al poco tiempo surgieran grandes críticas poniendo en duda todo lo que el rey Luis Felipe había adquirido, pues resultaba sospechosa la ingente cantidad de cuadros atribuidos a artistas conocidos, como en teoría las supuestas 19 obras de Velázquez, las 38 a Murillo o las 81 de Zurbarán.

Algunos pusieron en tela de juicio la labor de Taylor “pues como con un millón de francos es capaz de comprar 400 cuadros, cuando por ese precio no comprarías más de cuatro lienzos de la Galería Marsical Soult” que vuelvo a advertir también eran españolas.

Lo cierto es que así fue, ahora bien, de las 28 pinturas atribuidas a Ribera, tan solo 7 fueron identificadas, de las 81 atribuidas a Zurbarán, muchas no lograron ser de la mano del maestro, como resultaron ser 17 santas, y algo parecido paso con el resto de obras de otros grandes pintores.

Ahora bien, lo de Goya, fue clave, y es que a pesar de los pocos cuadros que el barón Taylor se pudo hacer de este, seis en total, que acabó comprándoselas a su hijo, cuando no hacia ni diez años que el artista había fallecido, se hizo de tales pinturas, que hoy día son algunas de las más conocidas como es el caso de Las majas en el balcón, La Fragua o la atractiva Duquesa de Alba con Mantilla, hoy en el Hispanic Society of America.

La Dama del Armiño del Greco, fue una de las obras más alabadas, y de él, fue la única pintura que nos ha llegado a España, de las 455 en total, se trata del Retrato de Jorge Manuel Theotocópuli, hoy en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

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