Augusto Ferrer-Dalmau: el pintor de batallas

Desde pequeño Augusto Ferrer-Dalmau Nieto (Barcelona, 1964) siempre quiso ser jinete, acaso fue porque para él era algo tan habitual treparse a la grupa de un caballo, como mirar a su madre dibujarlos, de la cual aún conserva aquellos primeros bocetos a plumilla, con los que según ella solía espantar la nostalgia que aún sentía por el Norte de África donde trabajó durante muchos años, cuando Marruecos aún era español.

Lectora voraz y huérfana de un comandante de la Caballería española en la campaña del Rif, de ella parecen nacer las raíces en la biografía de este hombre, pues fue quién le inculcó el amor por la Historia, las historias de guerras, la que desató su fascinación por los desiertos y los ejércitos. Sin embargo, Ferrer Dalmau nunca llegó a ser jinete, ni tampoco un buen soldado, pero si que se hizo pintor…pintor de batallas.

Desde entonces y a lo largo de su trayectoria pictórica, los pinceles de Augusto Ferrer Dalmau han sido merecedores de decenas de reconocimientos, el último de ellos, la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco, concebida en septiembre de 2017, en agradecimiento a su contribución por la recuperación de la Historia militar de España.

Yo no puedo pintar sino siento

Seguro que cuando piensan en la figura de un pintor, lo más evidente es que no se lo imaginen acompañando a las fuerzas armadas de un país en una misión internacional. No obstante, y aunque pueda resultar extraño, Dalmau, es de esa clase de pintores.

PUEDE INTERESARTE TAMBIÉN
El Museo Naval de Madrid: uno de los más importantes del mundo

Desde Rocroi. El último tercio, un lienzo que representa a la infantería española durante aquel duro episodio de 1643, donde los veteranos, destrozados, a punto de capitular, pero con las picas en alto esperan el último ataque de la caballería francesa en los bosques de Ardenas, hasta la figura solitaria de un contingente del ejército español que patrulla por una agreste estepa afgana, el artista, ha pintado tantas batallas como soldados, ya se encuentren en el Flandes del siglo XVII o en Afganistán y Líbano del siglo XXI.

Suyo también es El último combate de El Glorioso una pintura que cuelga de las paredes del Museo Naval de Madrid. Frente a él los visitantes permanecen mucho tiempo con las miradas fijas en esos hombres que caen al mar como astillas.

Oculta ante sus ojos una frase escrita a mano por el mismismo Pérez Reverte “Solo, contra todos. También eso, a menudo, fue España” haciendo alusión aquel barco, que, con 70 años, volvía desde Cuba cargado de oro, en 1747, liderando tres combates frente a 12 barcos enemigos, de los que a uno hizo volar y otro hundió.

Comenta Dalmau que es todo un privilegio tener como amigo a Arturo. “Es ágil con las palabras, tiene una imaginación desbordante, y sabe tela de historia, y eso es perfecto para mí, pues cuando no consigo ver la escena que estoy intentando pintar, él es quién me inspira. Me gusta pensar que muchos de mis cuadros son fruto de la conjunción de su cerebro y mi mano”.

21. El Glorioso 1024x877 - Augusto Ferrer-Dalmau: el pintor de batallas

El Milagro de Empel

Si existe una obra de la que Augusto se siente especialmente orgulloso esa es el Milagro de Empel “pienso que es la historia de heroicidad que mejor representa al hombre, al español en particular. El pueblo español es especial y eso es algo que no se puede olvidar, pon un español en el sitio adecuado, y lo imposible dejará de serlo. Cuando los hechos se desarrollan siempre hay un punto de inflexión en la que el hombre español para y dice “de aquí no paso”. Puede ocurrir cualquier cosa. Se podrá convertir en todo un héroe, o morir intentándolo, y esa, esa es la Historia que a mí personalmente me interesa, y mi mejor manera de contarlo visualmente es en las escenas de tensión, pero la tensión última de la batalla, cuando ya no existen las palabras”.

Por sus venas corre la épica militar y el romanticismo para después trasladarlos a sus lienzos con viveza insólita en su valía. No en vano su gran héroe de la Historia militar española es el general Zumalacárregui, carlista, “porque era un militar de los pies a la cabeza, era un idealista”.

No sabemos si algún día le tocará retratar una escena futura de las tropas españolas en Cataluña, su tierra natal, de la cual en 2010 acabó exiliándose cansado de discutir por el tema nacionalista.

PUEDE INTERESARTE TAMBIÉN
Las monedas de Vernon: la falsa victoria inglesa sobre Blas de Lezo

Lo que sí sabe, es que no se imagina dibujando la independencia de Cataluña porque tiene la convicción de que “Cataluña siempre será España”, y es que asegura que “cuanto peor lo tenemos, más nos crecemos”, confiando en que tarde o temprano habrá una revulsión contra el nacionalismo.

No obstante, admite que, si tuviera que hacerlo, allí estará Ferrer Dalmau armado de caballete, lienzo, paleta, pinceles y pinturas para pintar el heroísmo en un tiempo de derrotas.

22. El milagro de Empel - Augusto Ferrer-Dalmau: el pintor de batallas

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

*