El renacer de la Colección Mosse tras caer en manos de los nazis

Rudolf Mosse (1843 – 1920), fue uno de los hombres más influyentes de la escena cultural alemana de su tiempo. Gracias a su labor, fue editor del periódico Berliner Tageblatt (BT), pasó a convertirse en un coleccionista compulsivo, tanto, que, a través de sus multimillonarias compras, fue capaz de modelar el gusto artístico de toda una época, y reunir una colección tan descomunal, que nunca jamás pudo tenerla expuesta en su totalidad.

En su casa, un edificio entero de la céntrica plaza berlinesa Potsdamer, donde muchos amigos de la familia se referían a ella como el Mosseum, tenía un único piso reservado exclusivamente a acumular esculturas de todo tipo, mientras, que, los tapices, las pinturas, una colección de mobiliario francés, cerámica, libros…se repartían por el resto del hogar y otras propiedades suyas.

Tras su fallecimiento, en 1920, Mosse, sin haber sido testigo del ascenso de Hitler al poder, su hija Felicia Lachmann-Mosse, y su yerno, heredan su colección compuesta por miles de obras, y cuyo catalogo nunca tuvieron tiempo de conocer al completo, pues en 1933, la colección resultó ser un caramelo irresistible para los nazis, y se vieron en la obligación a abandonarlo todo, a cambio de pasaportes con visados, tanto para ellos como para sus hijos para viajar hacia Latinoamérica.

Ahora, 85 años después, y gracias al proyecto conjunto llevado a cabo por la Fundación Preußischer Kulturbesitz (SPK) y la Universidad Libre de Berlín, los herederos del editor alemán, han podido comenzar poco a poco, a reconstruir toda aquella herencia familiar y documentar el hilo del proceso por internet.

Proyecto MARI

“Partieron hacia Latinoamérica con lo puesto, y pudieron sobrevivir gracias a la ayuda desinteresada de otras familias judías. Décadas más tardes, se comenzaron a escuchar sobre procesos de restitución, sin embargo, mi familia, ya no contaba con el dinero suficiente para pagar a investigadores y abogados”, relata así, Roger Strauch, bisnieto de Mosse, y actual presidente de la Fundación Mosse.

Para llevar a cabo este proyecto, ha sido necesario la colaboración conjunta de la Fundación Preußischer Kulturbesitz (SPK) y la Universidad Libre de Berlín, y un presupuesto público de 500.000 euros. Ahora, y tras dos años de duro trabajo, es cuando se ha podido comenzar a reconstruir la herencia familiar, y para ello, “hemos decidido documentar todo el proceso en nuestro portal de internet, para que todo aquel que lo desee, pueda seguir la resurrección de la colección de Mosse”.

Tras la puesta en marcha del proyecto MARI (Mosse Art Research Initiative), se ha logrado investigar un total de 115 objetos, de los cuales ha sido posible dar con el paradero de hasta 24 obras de arte, que hoy pueden verse digitalmente en dicho portal, según ha explicado Meike Hoffmann, coordinadora responsable del proyecto.

Entre las obras más importantes, se encuentran el “León acostado”, una escultura de August Gaul, en piedra caliza, localizada Neues Museum de Berlín, aunque a partir del próximo año esta se encontrará presidiendo el vestíbulo de la James-Simon-Galerie, aún en construcción. Otra de las obras escultóricas que fueron requisadas a la familia Mosse, fue la escultura de “Susana”, del alemán Reinhold Begas, que, de nuevo, y tras su investigación, ha vuelto a ser cedida al lugar donde se encontró, la Antigua Galería Nacional de Berlín.

9. Susana. Coleccion Mosse - El renacer de la Colección Mosse tras caer en manos de los nazis

Dificultades en la investigación

Asegura Hoffman, que el transcurso de la investigación, “no está siendo para nada fácil, ya que en el caso de algunas de las obras que actualmente se encuentran en museos de Polonia, las adquisiciones de las mismas no están siendo facilitadas por las autoridades polacas”.

MARI, que está siendo un proyecto único en el mundo, en el campo de la investigación del arte expoliado por los nazis, necesita precisamente del apoyo de las instituciones, como de las que a día de hoy cuenta, la de los Museos Estatales de Berlín, la Fundación Cultural de los Estados Federados y el Museo Judío.

Sin embargo, si hay una fuente documental clave en el proceso del trabajo, ha sido rebuscar en los viejos recuerdos familiares hasta el más recóndito indicio de pertenencia. “Fotos hechas en casa, cartas, catálogos de exposiciones para los que las obras fueron cedidas en su día, como los publicados entre 1908 y 1932, junto a las historias de mi abuela” enumera el heredero.

De esa manera, ha sido como la investigación ha ido tomando forma, identificando cada recuerdo con documentos, hasta reconstruir el camino por el que han pasado las obras de artes, es decir, desde la propiedad familiar hasta su actual propietario.

Se sabe que Mosse fue participe en destacadas iniciativas caritativas y servía de mecenas a artistas locales, entre los cuales se encontraban Adolf Menzel y Max Liebermann. Asimismo, también fue un gran coleccionista de antigüedades egipcias, libros raros y manuscritos valiosos. Su esposa Emilia, fue la primera heredera de toda su fortuna familiar, pero no puedo lograr evitar que cayese en manos de los nazis. Un año después, de estos requisarla, en 1934, muchas de ellas salieron a subasta, y ahora, esos recibos de venta, están siendo fundamentales en la restitución de cada obra pérdida.

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