El Prado exhibe juntas por primera vez tres obras de Esquivel

El pasado lunes el Museo del Prado presentaba una pequeña exposición, no por eso menos importante, comisariada por Javier Barón, jefe de Conservación de Pintura del siglo XIX, en la Sala 60 que llevaba por título “Antonio María Esquivel. Pinturas religiosas”.

La sala ha sido concebida para mostrar de forma rotatoria conjuntos de obras de los amplios fondos del museo, principalmente del siglo XIX, elegidas tanto por su gran calidad como relevancia.

En este caso, de entre esas obras religiosas, hay tres muy poco conocidas que se exhiben por primera vez juntas. Se tratan de La caída del Luzbel, La Virgen María, el niño Jesús y el Espíritu Santo con ángeles en el fondo y El Salvador, del pintor sevillano Antonio María Esquivel.

La exposición, que ha contado con la colaboración en las tareas de restauración de la Fundación Iberdrola España ya puede visitarse hasta el próximo 20 de enero de 2019.

¡No se la pierdan!

Índice de contenido

La caída de Luzbel

La muestra gira en torno a una obra central, La caída de Luzbel, que, en palabras del director adjunto de Conservación e Investigación de la pinacoteca, Andrés Úbeda, representa ” el triunfo del bien sobre el mal, en el que la luz derrota a las tinieblas sin necesidad alguna de utilizar armas”.

Se trata de una obra de especial relevancia en la vida del pintor. En 1839, Esquivel sufrió una enfermedad que le dejó totalmente ciego. Eso hizo que este se viese empujado a una fuerte depresión hasta llegar al punto de intentar suicidarse arrojándose al río Guadalquivir. Varios de sus amigos, grandes e importantes intelectuales de aquella época, entre los que se encontraban el poeta José Espronceda, cuando se enteraron de lo ocurrido, decidieron reunir todo el dinero posible para que le realizasen una operación de córnea. Justo un año después, en 1840, Esquivel logró recuperar la vista, y como muestra de agradecimiento hacia todos ellos donó el cuadro al Liceo de Madrid.

Referente a El Salvador, una de las pocas obras de grandes dimensiones del artista, 280 x 182 cm, apenas se sabía nada de ella hasta que se recuperó de su depósito en 2001.Desde entonces y según ha comentado Eva Perales, la técnica encargada de su restauración ” ha necesitado una laboriosa y larga rehabilitación en el taller del museo”.

El acorchamiento que ha sufrido algunas de las zonas de más volumen, fruto de esas varias capas de pintura con las que el pintor quiso repasar sobre todo la túnica roja y las sombras, no terminaron de secarse bien antes de cubrir el óleo con el barniz, y eso ha derivado en lo que se conoce como “piel de serpiente o craquelado” que de haber intentado reconstruirlo, se hubiera dañado aún más la pintura.

23. La caida de Luzbel - El Prado exhibe juntas por primera vez tres obras de Esquivel

La Virgen María

La última obra de la sala se trata de La Virgen María, el niño Jesús y el Espíritu Santo con los ángeles en el fondo, un lienzo que, si por algo destaca es por el sorprendente color amarillo que ha salido a la luz tras la restauración llevada a cabo en el año 2000, cuando la obra pasó a formar parte de una exposición internacional “Portait of Spain: Masterpieces from the Prado”.

Ahora las tres obras forman parte de la colección del Museo del Prado exponiéndose por primera vez juntas. Si algo tienen en común según ha explicado Perales es que “todas están pintadas sobre un lienzo tupido dándole homogeneidad a la superficie pictórica, demostrando así el cuidado por parte del artista en elegir siempre los soportes más caros y de mayor calidad”.

Asimismo, también ha destacado el interés del pintor a la hora de representar la anatomía humana. Tal fue su afán que se hizo de un manual de apoyo titulado ” Tratado de Anatomía Pictórica” creado exprofeso para el estudio de los escultores y pintores. El tratado, toda una referencia para los artistas de la época, incluye precisamente 18 láminas litográficas que en su día realizaron Esquivel y su hijo, Carlos María.

Junto a estos tres grandes cuadros podrán encontrar otros muchos, entre los que se encuentran dos de los retratos mejor valorados hasta ahora por la crítica, el de José de Espronceda y el propio autorretrato del artista.

24. Espronceda - El Prado exhibe juntas por primera vez tres obras de Esquivel

 

 

 

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