La última campaña arqueológica sobre la TT209 revela nuevos secretos

Desde 2012, egiptólogos canarios de la Misión Arqueológica de la Universidad de la Laguna, están llevando a cabo diferentes campañas de investigación en Luxor, una por año, sobre una de las tumbas tebanas tardías menos conocidas, la TT209.

Antes de que estos iniciasen su trabajo, ya habían entrado, al menos que estén documentados, otros cuatro egiptólogos, el primero de ellos, Robert Mond, en 1902, aunque no dio ningún tipo de reseña sobre la misma, pero si que publicó un pequeño plano que demostró que había estado allí, adentrándose por algunas de sus cámaras subterráneas.

En 1911, A. Gardiner y A. Weigall, entraron en ella, atribuyéndole una cronología saíta (656 – 525 a.C.), aunque sin explicar el porqué, así como el nombre del propietario, Hatashemro.

Ya en la década de los 50, el belga Alesandre Stoppealëre, proporcionó un nuevo plano, y un nuevo nombre, Seremhatrekhyt, aunque manteniendo la anterior cronología.

Posteriormente, en la década de los 70, Diethelm Eigner, un egiptólogo austriaco, fue el último en acceder a ella, aprovechando la realización de su tesis sobre los enterramientos de Tebas del periodo tardío, trazando el que hasta ahora ha sido el único plano fiable del interior de la tumba.

Sin embargo, ya contó en su día que, para realizarlo, no retiró nada de tierra, tan solo se limitó a reptar por encima de los depósitos sedimentarios, medir el techo, y a partir de ahí, lo proyectó en el suelo, para de ese modo hacerse una idea de lo que probablemente podría ser el volumen del mausoleo.

Desde entonces, la tumba quedó cubierta, sin volverse a saber nada de ella, hasta que, en 2012, Miguel Ángel Molinero, profesor del Departamento de Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua de la Facultad de Humanidades de la ULL, retoma este campo de investigación, descubriendo nuevos secretos.

8. Luxor Egipto - La última campaña arqueológica sobre la TT209 revela nuevos secretos

La ubicación de la TT209

La TT (tumba tebana) 209, se encuentra situada en la orilla Occidental de Luxor, Egipto, y fue construida en la ladera norte wadi Hatasun, pues así era como lo denominaban los habitantes de Gurna, quienes vivían a pocos metros de ella, y fueron expulsados de la zona entre 2007 y 2008.

Su ubicación, como ya hemos dicho, en un wadi, (un cauce seco que solo lleva agua cuando temporalmente u ocasionalmente llueve en el desierto tebano), no es algo habitual, por lo que este ha sido uno de principales objetivos a investigar, entender su localización en el marco del paisaje ritual de la región.

Y es que otras tumbas, con una cronología anterior a la de esta, fueron excavadas en la década de 1920, por un equipo de investigadores alemanes, pero más abajo en el wadi, en torno a la zona de unión con el Ramesseum, el templo funerario de Ramsés II.

De lo contrario, esta tumba parece prolongarse hacia el interior del desierto, más que a la ribera del río Nilo. Al mismo tiempo, se ha descubierto que la calzada que atraviesa la zona, es la que une el templo de Luxor y la Mansión de Millones de Ramsés II, una ruta que pudo ser marco de una versión meridional de la procesión de la Bella Fiesta del Valle.

4. Wadi Hatasun - La última campaña arqueológica sobre la TT209 revela nuevos secretos

Campañas arqueológicas y estudios estratigráficos

La información disponible sobre el yacimiento antes de iniciarse la primera campaña, era muy escasa, de hecho, se tuvo que recurrir a referencias antiguas para volver a identificar la zona donde se ubicaba, porque el sepulcro no se veía.

Una vez hallada, se encontraron con una tumba completamente sepultada por los sedimentos que había dejado una de las riadas recientes del wadi, las basuras caídas desde las aldeas de Hurubat (término con el que se designaba a las poblaciones de los alrededores), así como los escombros que se produjeron con la demolición de la pequeña población de Gurna.

Cuando este grupo de egiptólogos empezaron a retirar los sedimentos que cubrían la tumba, pudieron constatar que efectivamente no habían entrado ni por la acción de los seres humanos, ni por el viento, sino por las riadas producidas por las lluvias, procedentes de la montaña tebana, en época antigua, de modo que uno de los trabajos, ha sido el estudio estratigráfico, que consiste en identificar cómo y de que manera, ha entrado el agua al recinto durante siglos.

En la segunda campaña, las excavaciones siguieron centrándose en el exterior de la tumba, en dirección al centro del wadi, para ampliar aún más la información acerca del comportamiento y régimen hídrico por el que circulaban las aguas, que aún lo siguen haciendo periódicamente por el cauce.

Ya en la última campaña, financiada por la Fundación Palarq de Madrid y la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, se han dedicado a analizar los sedimentos, porqué lugares entraron, creando además planimetrías de cada inundación, por lo que se puede decir que ya los egiptólogos cuentan con una documentación muy precisa de ellas, debido a que han podido analizar en torno a unas 50 riadas.

5. Estudios estatigráficos - La última campaña arqueológica sobre la TT209 revela nuevos secretos

Nisemro, el “supervisor del sello”

El hecho de ir analizando los sedimentos que se encontraban a medida que se iba adentrando en la tumba, no solo han permitido identificar la cronología de la lluvia, sino redescubrir nuevos espacios, y ahora se sabe que esta tiene una estructura más monumental que la supuesta hasta entonces.

La TT209 comprende las cámaras subterráneas de un complejo bastante amplio con edificios excavados en la roca, y otros en superficie, como un patio a cielo abierto, una sala transversal, una sala hipóstila, dos cámaras funerarias y una de ellas con un pozo.

Precisamente ahí, en una de estas campañas, la segunda concretamente, lograron descubrir una de las carencias más significativas sobre la tumba, el verdadero nombre de su propietario, que desde la década de los 50 se conocía como Seremhatrekhyt. Ahora se sabe, que este término no hace referencia a un nombre, sino a uno de los cargos que desempeñaba quien encargó la construcción del complejo funerario.

Ese nombre lo han revelado unas inscripciones y relieves que han aparecido en torno a los marcos de unas puertas, al igual que los cargos que desempeñaba y el grupo étnico al que pertenecía.

Se llamaba Nisemro o menos probablemente, Ashemro o Djuemro, pues el primer signo tiene varias lecturas posibles, y por lo que respecta a su adscripción étnica, era nubio, lo afirma el propio nombre, al existir paralelismos en la onomástica antigua nubia, y el estilo del relieve, muy semejante al de otras tumbas que pertenecen a su misma dinastía.

Las mismas inscripciones son las que han hecho referencia a los títulos que poseía, once en total, entre los que se encuentra “jmy-r xtm”, supervisor del sello, un cargo de responsabilidad económica, por lo que se deduce que posiblemente se tratase de alguien que perteneciera a la más alta sociedad.

7. Nimserno - La última campaña arqueológica sobre la TT209 revela nuevos secretos

Proyecto Dos Cero Nueve

Los últimos hallazgos relacionados con el propietario de la tumba, también han proporcionado nuevos datos referentes a la cronología, que como bien sabemos estaba atribuida a la dinastía saíta, sin embargo, no existían aclaraciones satisfactorias que corroboraran estar dentro de esa fecha.

De modo que cuando se supo a través de aquellas inscripciones, pero sobre todo de un relieve sobre la raza de su dueño, los nubios, quienes venían a ser los antiguos vasallos del Imperio egipcio, y por lo tanto la primera población extranjera que los conquistó, se ha podido confirmar que la tumba pertenece a la Dinastía XXV (c. 747 a 664 a.C.), pasando a ser una de las construcciones más antiguas que se conoce actualmente sobre este periodo.

Por el momento, aun no se han identificado ningún testimonio sobre los enterramientos originales, por lo que será este uno de los objetivos de la próxima campaña.

Para ello, se pretende llegar hasta los pozos previstos de los enterramientos originales, y hablamos de enterramientos, en plural, porque aún no se sabe si fue este un lugar donde se produjo uno o varias inhumaciones.

Además, en estas últimas excavaciones se han topado con un espacio lateral de cierta amplitud, compuesto, por ahora, por un corredor que da acceso a una cámara cuadrangular, que podría estar destinada a la madre de Nisemro, pues es una mujer la que aparece representada en el marco decorativo que permite la entrada al corredor.

Lo que se halle detrás de esa puerta aun no lo sabemos, porque como ya hemos dicho será el objetivo de la proxima campaña arqueológica, aunque si quieren estar al tanto de las últimas novedades sobre la investigación en torno a la tumba, no tiene más que seguirlo a través de su página web, el Proyecto Dos Cero Nueve.

6. Proyecto Dos Cero Nueve - La última campaña arqueológica sobre la TT209 revela nuevos secretos

 

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